domingo, 4 de abril de 2010

FRAGMENTO DE LA NOVELA "HOLLYWOOD"


"La vida era estupenda. Lo único que uno tenía que hacer en ese pequeño mundo suyo era ser escritor o artista o bailarín y quedarse sentado o ir por ahí, inhalando y exhalando, bebiendo vino, simulando que uno sabe qué coño pasa."

"(...) había tenido que aguantar Genios durante todos mis años de colegio: Shakespeare, Tolstoi, Ibsen, G. B. Shaw, Chejov, todos esos lelos. Y peor aún, Mark Twain, Hawthorne, las hermanas Brontë, Dreiser, Sinclair Lewis, todos te caían encima como un bloque de cemento y uno quería salir y huir, eran como padres tontos de remate, empeñados en seguir reglas y modales que acojonarían a un muerto."


-LUKE (cantinero): Escucha, estás aquí día y noche. No haces otra cosa más que estar sentado y darle a la botella.

-JOVEN (Chinaski): Ya.

-LUKE: Vale, mira, yo no quiero herirte ni nada de eso, pero es posible que esta mierda no te conduzca a nada.

-JOVEN: Está bien, Luke, no te preocupes por mí. Tú dedícate a servírmelas.

-LUKE: Claro, chico, pero ¿no hay nada en la vida que te importe?

-JOVEN: Oye, Luke, ¿sabes éste? ¿En qué se diferencian el culo de un pollo y el culo de un conejo?

-LUKE: No tengo ganas de oír chistes, tío. Lo que yo quiero saber es si hay alguna cosa que te importe.

-JOVEN: Está bien, mierda. Yo estaba en sexto curso, creo. La profesora nos pidió que escribiéramos algo sobre la experiencia que más nos hubiera cambiado. Y no me estoy refiriendo a cambiarnos de piso.

-LUKE: Ya.

-JOVEN: De todos modos, escribí sobre aquella rana que encontré en el jardín. Se le había quedado una pata en una valla de alambre. No podía soltarse. Le saqué la pata de la valla de alambre, pero seguía sin moverse.

-LUKE (bostezando): ¿Ah, sí?

-JOVEN: Así que me la puse en las rodillas y le hablé. Le dije que estaba atrapado, que también mi vida estaba cogida por algo. Le hablé durante mucho rato. Al final saltó de mis rodillas y se fue saltando por la hierba y desapareció en algún arbusto. Y me dije que aquella rana era lo primero que había echado de menos en toda mi vida.

-LUKE: ¿Ah, sí?

-JOVEN: La profesora lo leyó en clase. Todos lloraron.

-LUKE: Ya. ¿Y qué?

-JOVEN: Bueno, pensé que algún día podía ser escritor.

-LUKE (inclinándose hacia adelante): Chico, ¡tú estás loco!


"Puse la máquina de escribir sobre el escritorio, coloqué una hoja de papel y golpeé las teclas. La máquina todavía funcionaba. Y había muchísimo sitio para un cenicero, la radio y la botella. No dejes que nadie te diga lo contrario. La vida comienza a los 65."

"Hay algo que debe decirse en favor de la bebida: todas aquellas peleas me habrían matado si hubiese estado sobrio, pero al estar borracho era como si el cuerpo se volviese de goma y la cabeza de cemento. Muñecas torcidas, labios hinchados y rótulas magulladas eran lo único que tenía al día siguiente. También chichones en la cabeza, de las caídas. Cómo podría convertirse todo esto en un guíon era algo que yo no sabía. Yo sólo sabía que era la única parte de mi vida sobre la que no había escrito mucho. Yo creo que en aquella época estaba en mi sano juicio, tan en mi sano juicio como cualquier otro. Y sabía que había una civilización entera de almas perdidas que vivían fuera y dentro de los bares, día tras día, noche tras noche y para siempre, hasta morir. Yo nunca había leído acerca de esta civilización así que decidí escribir sobre ella, como yo la recordaba. Mi vieja máquina de escribir se puso a teclear."

"Entonces llegamos a un terreno negro. De golpe, calles hechas una porquería: un zapato izquierdo, una cáscara de naranja, un bolso viejo... un pomelo podrido... otro zapato izquierdo... un par de vaqueros... un neumático...
Tenía que conducir a través de todo eso. Dos negritos de unos once años nos miraban fijamente desde sus bicicletas. Era odio puro, perfecto. Podía sentirlo. Los negros pobres odiaban. Los blancos pobres odiaban. Sólo cuando los negros tenían dinero y los blancos tenían dinero era cuando se mezclaban. Algunos blancos amaban a los negros. Muy pocos negros, por no decir ninguno, amaban a los blancos. Todavía estaban desquitándose. Tal vez nunca lo lograsen. En una sociedad capitalista los perdedores son esclavos de los ganadores y tiene que haber más perdedores que ganadores. ¿Qué creía? Sabía que la política nunca lo resolvería y no quedaba tiempo suficiente para la buena suerte."

"El guión iba bien. Escribir nunca me ha costado trabajo. Que yo recuerde, siempre ha sido así: buscar una emisora de música clásica en la radio, encender un cigarrillo o un puro, abrir la botella. La máquina de escribir hacía el resto. Lo único que yo tenía que hacer era estar allí. Todo el proceso me permitía continuar cuando la vida en sí misma ofrecía muy poco, cuando la vida en sí misma era un espectáculo terrorífico. Siempre estaba la máquina de escribir para calmarme, para hablarme, para entrenerme, para salvarme el culo. Esencialmente era por eso por lo que escribía: para salvarme el culo, para salvarme del manicomio, de las calles, de mí mismo.
Una de mis antiguas novias me gritó:
-¡Bebes para escapar de la realidad!
-Por supuesto querida -le contesté.
Yo tenía la botella y la máquina de escribir. Yo quería un pájaro en cada mano, a la mierda con los que estaban volando."

-A veces odio ser blanca -dijo Sarah.
-También hay guetos blancos. Y negros ricos.
-No se puede comparar.
-No, pero no sé qué puedo hacer al respecto.
-Empezar por algún lado.
-No tengo cojones para eso. Estoy demasiado preocupado por mi propio culo blanco. Vamos a unirnos a este grupo tan divertido que hay aquí y a beber un poco más.
-Esa es tu respuesta a todo: beber.
-No, esa es mi respuesta a la nada.

"Yo volví a jugar con la poesía. También planeé un nuevo sistema para el hipódromo. El hipódromo era importante para mí porque me permitía olvidar que, supuestamente, yo era un escritor. Escribir era extraño. Necesitaba escribir, era como una enfermedad, una droga, una fuerte compulsión, sin embargo no me gustaba verme a mí mismo como escritor. Tal vez había conocido a demasiados escritores. Empleaban más tiempo hablando mal unos de otros que en hacer su trabajo. Eran inquietos, cotillas, solteronas; se quejaban, apuñalaban por la espalda y estaban llenos de vanidad. ¿Esos eran nuestros creadores? ¿Siempre fue así? Posiblemente. Tal vez escribir fuese una forma de quejarse. Sólo que algunos se quejaban mejor que otros."

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